Zidane: el rey del fútbol
December 4, 2008 by julio
Filed under Galácticos, Galaxia F., Uncategorized
Sobre el terreno de juego, el peso que supone ser el mejor futbolista del mundo se diluye. Allí, en el césped un tímido crónico como Zinedine Zidane se convierte en un torbellino de descaro, sorteando a rivales con pasmosa facilidad y moviendo los hilos de su equipo con la elegancia de un aristócrata.
Es el indiscutible número uno del fútbol mundial. Hoy en día, ningún jugador del mundo se le acerca en cuanto a plasticidad, control, calidad y visión. Tiene al universo del balompié pendiente de cada uno de sus quiebros, sus amagos, sus fintas… Ha recibido sin aspavientos una corona vacante desde el oscuro declive de Maradona, demostrando a los escépticos que el futbolista no siempre es un ‘divo’ arrogante, que se puede ser una persona sencilla y humilde a la vez que un genio sobre el verde césped. Los espectadores del Bernabéu quizás no sean conscientes del privilegio que supone ver en vivo cada quince días una lección magistral del catedrático del fútbol Zidane. Quizás cuando pasen los años, el galo será recordado como uno de los más grandes de la historia, y los que le vieron jugar podrán presumir ante sus nietos, como los abuelos de ahora hacen cuando hablan de Di Stéfano.
El pequeño Zidane nació en 1972 en Marsella. Sus padres son argelinos y tiene cuatro hermanos. Desde muy pequeño mostró aptitudes para el deporte, y practicó judo, tenis y, como no, fútbol. Pronto destacó como un pequeño gran jugador, tanto que se tuvo que trasladar a Cannes con sólo 14 años para continuar con su formación. En la cantera del club sureño, el joven Zidane siguió asombrando a todos los técnicos hasta que el entrenador-jugador Luis Fernández se decidiera a hacerle debutar en Primera cuando todavía no tenía 17 años. Aunque su primer traslado se le hizo duro, el hecho de vivir con un directivo del club (Jean Claude Elineau) que le trató como a un hijo, le facilitó su adaptación.
Su carrera seguía en pleno ascenso y el Girondins de Burdeos se fijó en él para que dirigiera a su equipo desde la medular. ‘Zizou’ seguía siendo un jugador muy prometedor, pero su ‘explosión’ no acababa de llegar. Con los ‘bourdessiens’ llegaría su confirmación como estrella al alcanzar el subcampeonato de la Copa de la UEFA en el 96 compartiendo equipo con Lizarazu o su gran amigo Dugarry. Su nombre se comenzaba a relacionar con los equipos más grandes de Europa, aunque finalmente fue la Juventus la que se arriesgó con él, logrando que Zidane alcanzara el sueño de vestir la camiseta blanquinegra que su ídolo Platiní elevó a los altares del fútbol. En la ‘veccia signora’ el galo se hizo mejor jugador; aprendió a defender, a colocarse sobre el campo, a manejar a su equipo, se convirtió en referencia mundial.
1998 es el mejor año de la carrera de Zidane, que lidera a la selección francesa campeona del mundo, marcando dos tantos en la gran final contra Brasil y poco después recibe el balón de oro que le confirma como el jugador más importante del mundo. Pero Zidane sigue teniendo una frustración, la Copa de Europa que no logra ganar con la Juventus y, además se encuentra encorsetado en los rígidos sistemas que se usan en el fútbol italiano. Ante una oferta de Florentino Pérez, el genio marsellés no se lo piensa y ficha por el Real Madrid en la operación más importante económicamente de la historia del fútbol. Zidane llegaba a un conjunto que ya contaba con estrellas de la talla de Raúl, Figo o Roberto Carlos y en un principio le costó adaptarse a una concepción futbolística casi opuesta a la de su anterior equipo, aunque pronto se adaptaría y demostraría que con grandes compañeros, Zidane es mejor jugador. Su mejor momento como madridista llegó en la final de la Champions de 2002, cuando marcó de espectacular volea el tanto que le dio al Madrid su noveno cetro continental.
Cristiano Ronaldo: el ‘teatro de los sueños’ es suyo
December 3, 2008 by julio
Filed under Galácticos, Galaxia F., Inglaterra, Internacional, Otras noticias, Uncategorized

El aspecto trasgresor y descarado de Cristiano Ronaldo fuera de los terrenos de juego no engaña; cuando salta al césped de Old Trafford, el extremo portugués se convierte en un torbellino de osadía e insolencia con sus adversarios, a los que maltrata a base una eterna variedad de regates imposibles.
Un partido cambió para siempre la vida de Cristiano Ronaldo, fue un amistoso que jugó con el Sporting de Lisboa ante el Manchester United en el verano de 2003. Tras el encuentro, el manager de los ‘diablos rojos’, Alex Ferguson retornaba al vestuario visitante sin poder explicarse como un chico de 17 años había hecho saltar por los aires todos los esquemas de su equipo, el campeón de la Premier League. El capitán del United y otros pesos pesados de la plantilla no dudaron en recomendar a Ferguson que fichara a ese chico de inmediato, antes de que cualquier Abramovich o Florentino Pérez se fijara en él. Apenas unas semanas después, el joven y desconocido extremo luso se ponía la camiseta roja con el número 7 que había dejado vacante David Beckham, Cuya marcha al Real Madrid convulsionó al Manchester United. El tiempo demostró que el relevo estaba más que asegurado.
Sus especiales condiciones para triunfar en los grandes estadios del mundo se palpaban desde la infancia. Cristiano Ronaldo abandonó Madeira, su isla natal, siendo sólo un niño, y llegó a Manchester con las dudas propias de un adolescente.
Natural de la isla de Madeira, Cristiano Ronaldo creció en una familia humilde (su padre es jardinero y su madre, cocinera) pateando balones en las calles de Funchal, su ciudad natal. Con diez años, ya destacaba en el modesto Andorinha, de donde pasó al Nacional de Madeira, segundo club más importante de la isla. El Sporting de Lisboa, que le venía siguiendo desde hacía tiempo, aprovechó que el conjunto isleño le debía 10.000 euros por el fichaje del canterano lisboeta Franco, para hacerse con los derechos de Ronaldo. Aunque Oporto y Boavista también le tentaron, la perla lusa prefirió vestirse con la camiseta blanquiverde del Sporting, equipo del que siempre había sido hincha. Poco a poco, el extremo fue ascendiendo en las categorías inferiores de los ‘leones’, hasta que el rumano Lazslo Boloni, técnico del primer equipo, se fijó en una joven promesa de la cantera que tenía mas posibilidades que muchos de los jugadores consagrados de su plantilla. Aunque con 16 años los médicos desaconsejaban su debut, sólo una campaña después el joven crack tomaba la alternativa.
Sólo jugó una campaña en la Superliga portuguesa, logrando el título con el Sporting y ganándose comparaciones con Eusebio, Luis Figo o el Ronaldo del Real Madrid. Además, su infrenable progresión no pasó desapercibida para Luiz Felipe Scolari, que le hizo debutar en la Selección en 2003 ante Kazakstan, sustituyendo a todo un mito como Figo. Desde entonces, es un irreemplazable en el combinado encarnado. Para completar el año de su ‘boom’ internacional, un amistoso ante el Manchester United en verano en el que cuajó una actuación sobresaliente, provocó su fichaje por los ‘diablos rojos’ de Old Trafford, heredando la camiseta con el dorsal de más peso del club, la que lleva el número ‘7’ que vistieron consecutivamente Cantoná y Beckham. En el ‘teatro de los sueños’, el extremo creció y creció futbolísticamente hasta convertirse en la superestrella que es hoy.
Pero aunque ya estaba considerado como una de las grandes promesas de la Premier League, su consagración internacional llegaría en la Eurocopa de su país en 2004. Ronaldo no contaba con muchas papeletas para ser titular al inicio del torneo, pero sus grandes actuaciones le dieron un puesto por aclamación popular, siendo siempre uno de los más destacados. La decepción de perder ante Grecia en la gran final no eclipsó la irrupción entre los mejores futbolistas del mundo de Cristiano Ronaldo. La temporada siguiente no sería la mejor para el Manchester United, que no logró ningún título, pero en el plano indiviual, el portugués se confirmó como uno de los elementos más desequilibrantes que se pueden ver hoy sobre un campo de fútbol. Su evolución no parece tener límites, y con sólo veinte años ya está considerado como una figura de talla planetaria.
El genial extremo portugués ha saltado a la fama internacional además de por su espectacular rendimiento sobre el césped, por lo atractivo que resulta para el sexo femenino. El joven futbolista ya tiene cientos de web de fans en Portugal, Inglaterra y en lugares tan dispares como China, Polonia o Canadá. Además, durante la Eurocopa del año pasado, ya fue elegido por el colectivo gay luso como el futbolista más valorado físicamente. Sus mechas rubias, una sonrisa de niño, el gusto por la ropa cara, especialmente por Armani (dicen que se ha llegado a gastar medio millón de euros en diez días yendo de tiendas) y por los deportivos de gran cilindrada, han convertido a Cristiano Ronaldo en el objeto de deseo de medio mundo. El ‘7’ del Manchester acumula portadas en la prensa tanto deportiva como rosa o la dedicada a adolescentes.
(Publicado en el número 31 de FUTBOLISTA)














