Caos del Atlético en el campo y los despachos, Por Julio Ocampo

October 30, 2009 by julio  
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Gabriel García Márquez debería replantearse el título en uno de sus principales libros: Crónica de un Atlético anunciado. Y es que el Atlético, por desgracia para sus aficionados, es un conjunto con múltiples carencias que gana méritos diariamente para dejar de ser el tercer equipo de España. Sus actuciones en el campo no son sino el reflejo de la desilusión de sus futbolistas, de un proyecto deportivo hecho sin sentido, de una directiva que acepta el diálogo entre jugadores y el Frente y de un departamento de comunicación cuya elegancia y competencia brilla por su ausencia.

Además, cuando el enfermo está mal, suele volverse rebelde, déspota y con aires chulescos. Ésta fue la actitud de un responsable de prensa del Atlético de Madrid, que acudió con Agüero a la tienda Nike de Gran Via, donde se inauguraba una planta para personalizarse las CTR 360 Maestri de Nike. Allí acudieron varios medios (Futbolista Life, Cuatro, La Sexta, Telemadrid, 20 Minutos y Marca) con una entrevista pactada de 15 minutos con la marca deportiva. Por fin nuestra revista conseguía un cara a cara con el Kun pero no a través del club (con el que llevaba intentándolo año y medio con desplantes incluidos) sino con Nike. Igual deberían replantearse Emilio Gutiérrez o Enrique Ramón en qué consiste su cargo.

Todo fue bien en Gran Via… hasta que llegaron Agüero y el tipo de prensa. Para empezar lo hicieron con dos horas de retraso y encima pusieron las normas. No el jugador, una marioneta del club, sino su acompañante, quien dijo a los medios que hiciérmos cuatro preguntas: dos sobre la bota y dos de actualidad. Es más, si no lo respetabas, te reventaba la entrevista interponiéndose entre el periodista y el jugador. Así ocurrió con La Sexta, donde entorpeció al cámara diciendo que la conversación estaba acabada porque “el jugador es mío y no se habla más. Te lo he dejado bien claro. La culpa no es de él ni de Nike sino sólo mía”. Así sucedió con todos, a los que intentó y consiguió marcar las pautas de la entrevista, que en ningún caso rebasó los cinco minutos por cada medio.

Llegó tarde y mal. Además, desconozco si conoce la educación, porque la actitud mostrada allí delante de todos los medios de comunicación y de una marca que patrocina a su equipo y a su jugador emblema supera el bochorno (si es que sabe en qué consiste). No sé cuáles serán sus razones, ni me importan. Probablemente esté fastidiado con el pésimo arranque del Atlético, con los problemas directivos que tiene el club, o quizás esté a la defensiva con la prensa por el trato hacia el Atlético. Todo eso ve, la pena es que no intuya que, tipos como él, justifican e incluso agrandan las miserias del equipo y del club entero. Una pena que hasta el propio jugador sintiera vergüenza ajena. “La cagada es que el marketing me lo maneja el club, porque si yo lo manejara… “, dijo con cara de no dar crédito a lo sucedido. Enrique Cerezo y Gil Marín, los grandes responsables del desgobierno y el caos, deberían tomar nota.