Las siete vidas de Vieri
October 29, 2009 by julio
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Christian Vieri anunció su retirada del fútbol hace una semana tras catorce años marcando goles. Sus 36 años y la ausencia de ofertas italianas (no quería ir al extranjero) fueron razones suficientes… hasta que llegó el Botafogo, un club brasileño que sólo disputa competiciones regionales y no está en el campeonato nacional brasileño. Allí jugaron Sócrates, Raí o Dani Alves y ahí jugará Vieri, que acaba de firmar su penúltimo contrato.
Tras Torino, Pisa, Venecia, Rávena, Atalanta, Juventus, Atlético de Madrid, Lazio, Inter de Milán, Milán, Mónaco, Atalanta, Fiorentina y nuevamente Atalanta, ‘Bobo’ ha decidio jugar sus últimos años en Brasil, donde está su amigo Ronaldo, con el que coincidió tres años como ‘nerazzurro’. Cuando parecía que uno de los mejores goleadores italianos de los últimos años colgaría sus botas para siempre, aparece un equipo, el Botafogo, que ha vuelto a despertar su instinto felino en el área. Otra vida más para Vieri y probablemente no será la última.
No te pierdas el increíble gol que marcó Vieri al Paok vistiendo la camiseta del Atlético de Madrid.
Coco también podría irse al Botafogo
October 29, 2009 by msuch
Filed under Rumores, rumores, Sudamérica
Christian Vieri no es el único jugador que podría regresar del retiro para irse a Brasil. Fútbol Mercado informa que Francesco Coco podría acompañarlo en su aventura en el Botafogo, abandonando un retiro que empezó en 2007, cuando el italiano disputó su última campaña en el Inter de Milán. Se acentúa así la tendencia de que los equipos brasileños atraigan a viejas estrellas del fútbol europeo para que muestren allí sus últimos destellos de calidad. Coco, de 32 años, tenía pensado dedicarse al cine, ya había sido centro de diversas especulaciones recientemente acerca de que regresaría al fútbol profesional, pero esos rumores lo situaban en el Queens Park Rangers o en el New York Red Bulls, no en el Botafogo.
Capitales del fútbol: Río de Janeiro
July 26, 2009 by msuch
Filed under Capitales del fútbol, Featured
Entre los más de 6 millones de habitantes que pueblan las calles de Río de Janeiro se encuentran algunos de los futbolistas que jugarán en los próximos años en alguno de los mejores clubes del planeta. Brasil es el país que más jugadores exporta del mundo (1.176 el año pasado), y muchos de ellos llevan el sello de esa ciudad, donde la pelota es una de sus señas de identidad. En Río hay numerosos equipos de fútbol en las tres categorías principales del país (Serie A, Serie B y Serie C), y todos tienen sus correspondientes escuelas de formación y categorías inferiores.
Los dos clubes más potentes son Flamengo y Fluminese, y el primero ha disputado todas las temporadas celebradas de Serie A. Desde sus respectivas fundaciones, los dos mantienen una de las rivalidades deportivas más intensas. El Flamengo concentra al mayor número de seguidores en Río junto con el Vasco da Gama. El derbi de la ciudad más antiguo es el que enfrenta a Fluminese con Botafogo, pues el primer partido se remonta a 1906. Junto a esos cuatro grandes existen otros más modestos como América FC, Bangú y el reciente CFZ, fundado por Zico, y que juega en divisiones amateur. Río, además, ha visto nacer a astros como Ronaldo, Romario o el propio Zico.
Publicado en el número 76 de la revista FUTBOLISTA LIFE.
En blanco y negro: La promesa de Leónidas
December 4, 2008 by ismael
Filed under En blanco y negro, Galaxia F.
Brasil, la superpotencia del fútbol mundial, es una máquina inagotable de producir figuras. Ronaldinho, Adriano o Kaká son los penúltimos alumnos aventajados de esta escuela infinita de fútbol imaginativo y esplendoroso. Ni los rigores del fútbol contemporáneo, tiranizado por el juego de conjunto, las tácticas ultradefensivas y la sombra de los intereses comerciales, han conseguido arruinar la alegría y la fantasía que han hecho de Brasil el equipo de todo el mundo. Y no fue Pelé, rey de reyes, ni los magníficos que le rodearon en los 60 y 70 los primeros embajadores de la magia canarinha. A comienzos de este año que ya termina murió nonagenario Leónidas da Silva, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y primer ídolo brasileño allá por los años 30. En aquel tiempo eran Uruguay y Argentina los países sudamericanos que despuntaban en el concierto internacional. Brasil era un ‘segunda fila’ y Leónidas, goleador atlético, habilidoso y genial, se convirtió en su primer gran héroe, triunfando primero en el Botafogo y en el Flamengo y alcanzando una popularidad sólo comparable a la de los cantantes y artistas que arrastraban masas. La consagración internacional para Leónidas y para Brasil llegó en el Mundial de Francia de 1938. La afición europea quedó deslumbrada con los lances, jugadas y peripecias de aquel equipo brasileño liderado por Leónidas, que hacía un fútbol entretenido, desenfadado, un tanto anárquico pero de profunda y genuina belleza. Así era, por ejemplo, el estilo de Domingos da Guia, el jefe de la zaga brasileña. Nunca antes se había visto a un defensa que jugara con el balón pegado al pie y dominara el pase medido. Tanto es así que se bautizó como Domingada su costumbre de salir del área con calma, casi andando, recortando a rivales sin recurrir al despeje seco, como era lo propio en los defensores de aquella época. La potencia en aquel equipo era patrimonio de José Perácio, un delantero rápido, oportunista y de disparo terrorífico. Planicka, el célebre portero de Checoslovaquia, tuvo la mala fortuna de sufrirlo en sus carnes: paró como pudo un chut atómico de Perácio, pero no logró mantener el equilibro, chocó contra el palo y se rompió la clavícula. Y para el rechace y para cubrir huecos, siempre estaba el omnipresente e infatigable Romeu Pelliciari, un todoterreno regordete tan sacrificado y polivalente como presumido: jugaba con gorritos en la cabeza para tapar su calvicie. Sólo la brutalidad de los italianos pudo frenar ese fútbol de otro planeta en las semifinales. Pero para los memoriales quedó el arte de aquel equipo, que era el de Leónidas, ocupado desde el primer partido del Mundial en dejar claro que su fútbol pertenecía a un mundo nuevo. Fue ante Polonia y bajo una lluvia torrencial. Avanzado el partido el felino atacante, inventor de la Bicicleta entre otras muchas suertes, se quitó los botines cargados de barro para jugar descalzo. El árbitro le obligó a ponérselos de nuevo en cuanto advirtió que volaba por el patatal con los pies al aire. Pero unos minutos después perdió un zapato en medio del área polaca y con el pie desnudo fusiló al asombrado portero Madejski, que recibió tres goles más de aquel delantero imparable. Leónidas fue el máximo anotador de aquel Mundial con ocho tantos y certificó la promesa de la hegemonía que hoy en día ejerce Brasil.
Por Pedro Pérez Hinojos, ‘Petrini’ (noviembre de 2004)















